Que es Inicio Rápido y como activarlo/desactivarlo

Los más veteranos en esto de manejar computadoras aun recordamos que encender una computadora significaba poder hacer un café, ir al baño, preparar tu escritorio y aun esperar un poco más hasta que por fin terminaba de iniciarse. Hoy en día, con casi todas las computadoras usando discos duros SSD, estos tiempos de inicio infernales se han reducido a apenas unos segundos.


Este "problema" con los inicios eternos era algo propio de discos duros HDD mecánicos, donde acceder a la información estaba en buena medida determinado por la velocidad de sus partes mecánicas. En los discos duros SSD todos esos tiempos se eliminan y el acceso a la información es casi instantánea y los tiempos de inicio quedan en manos de la velocidad con la que el procesador es capaz de manejarlos. Así hemos pasado de inicios de 10 minutos a inicios de 10 segundos.

 

Una de las soluciones diseñadas para acortar estos tiempos de inicio en los discos HDD fue el Inicio Rápido.

Cuando el Inicio Rápido está activado, el ordenador no se apaga directamente. Antes de apagarse Windows guarda en una sección del disco duro información esencial como la de los drivers activos, procesos en ejecución y otro tipo de información crítica…algo muy similar a la Hibernación, pero solo guarda información esencial para el funcionamiento del sistema…no guarda información de las aplicaciones en uso. Así, al encenderse no necesita cargar esa información desde cero sino que la lee del disco duro y el inicio es más rápido. En discos duros HDD, en especial los más viejitos y lentos, el tiempo ganado de esta manera es notablemente más corto.

 

Con la aparición de los discos de estado sólido (SSD) todos estos problemas de los tiempos quedan acortados de tal manera que lo que se gana con el Inicio Rápido es apenas 2 o 3 segundos y aunque en principio es positivo, también tiene su lado negativo.

No es habitual, pero en determinadas circunstancias puede ser negativo y alguna vez muy negativo.

Si antes de apagar el PC este tiene problemas con algún driver o por causa de un error interno de cualquier tipo el PC está dando problemas, con el Inicio Rápido estos problemas no se eliminan y seguirán causando los mismos problemas al iniciar el sistema. Incluso se han reportado varios problemas de actualización a causa del Inicio Rápido.

Así que tenemos de dos sopas…o lo tenemos activado y ganamos un poco de velocidad de inicio del sistema y nos arriesgamos a reincidir en los problemas que teníamos antes de apagar el PC, o lo tenemos desactivado e iniciamos el equipo un poquitín más lento, pero más limpio.

 

Como ya hemos dicho, si nuestro equipo tiene un disco duro SSD, el tiempo de inicio que ganamos es casi inapreciable y la gran ventaja que ofrece el Inicio Rápido no tiene ningún impacto real ni notable. Así que en esos casos, normalmente es mejor desactivar el Inicio Rápido porque nos evitamos el riesgo de repetir problemas previos a apagado.

Si lo que queremos es "limpiar" el sistema de procesos que están dando problemas, es mejor Reiniciar el equipo, porque así sí que se cierran todos los procesos en ejecución y se reinicia en limpio…por eso en muchas ocasiones el mismo Windows nos pide Reiniciar tras una actualización y no Apagar, justamente para evitar el Inicio Rápido. Si reiniciamos, el Inicio Rápido no funciona, pero sí lo hace si Apagamos el equipo con el Inicio Rápido activado.

 

Si tu PC tiene un disco duro HDD mecánico, es cosa de hacer pruebas y ver si el Inicio Rápido tiene impacto positivo o no en tu caso en particular. Pero si tu equipo tiene un SSD…desactivar el Inicio Rápido es lo más recomendable en general porque no hay mejoras notables y se corre el riesgo de que este cause más problemas de los que pueda arreglar.

 

Veamos ahora como activar y/o desactivar el Inicio Rápido.

 

Abrimos el Menú Inicio y en el cajetín de búsqueda escribimos "panel de control".

Lo seleccionamos en los resultados y pulsamos en Abrir

 

 

En el Panel de Control, nos aseguramos de tener la opción Ver por en Iconos grandes.

Pulsamos en la opción Opciones de energía

 

 

En Opciones de energía, pulsamos en la opción Elegir la acción de los botones de inicio/apagado

 

 

En la siguiente pantalla veremos que las opciones de Configuración de apagado están en color gris y no se pueden configurar.

Pulsamos en la opción que hay al lado del escudo amarillo para habilitar esas opciones.

 

 

Ahora ya podemos desmarcar la opción de Activar inicio rápido (recomendado) y finalizamos pulsando en Guardar cambios

 

 

Y eso es todo. A partir de ahora el Inicio Rápido ya estará desactivado.

Vuelvo a recordar que en equipos con discos duros SSD el Inicio Rápido apenas tiene impacto y desactivándolo tendremos un inicio más limpio y libre de errores heredados.

 

Sin más tema que tratar, les dejo un cordial saludo.

Sean felices como perdices comiendo lombrices.


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